Los barrios de Mungia son tan antiguos como la anteiglesia. Cada barrio ha constituido durante cientos de años una unidad con personalidad propia. Los vecinos de cada barrio siempre han tenido como orgullo su pertenencia a él, incluso cuando venían al casco urbano.


Cada barrio está marcado por un santo patrón, una ermita o lugar de referencia (la mayoría de las ermitas actuales han sido reconstruidas recientemente) y unas fiestas.


Los límites entre barrios, e incluso entre los municipios, vienen marcados la mayoría de las veces por pequeños riachuelos, aunque a veces no existe una diferenciación clara excepto para sus propios vecinos.